
Nos encontramos
con Pedro
de Paz en la madrileña
calle de Serrano y allí, lejos de los emplazamientos de la capital
donde se ocultan las pruebas de El
Documento Saldaña
comenzamos a charlar sobre esa novela...
BEST SELLER
ESPAÑOL (BSE): ¿De dónde surgió
El Documento Saldaña?
PEDRO DE PAZ
(PDP): El Documento Saldaña como novela tiene una génesis peculiar.
Surge a partir de diversas ideas destinadas, en principio, a formar
parte de dos novelas distintas. En un momento del proceso, incluso redacté
los dos primeros capítulos de ambas. Una de esas ideas versaba sobre
la captura de un asesino en serie. Era una idea que consideraba interesante
puesto que, en España, ese concepto no existe. En nuestra sociedad
existe la figura del asesino pasional o del asesino múltiple, pero
no la del asesino en serie al más puro estilo americano. Me apetecía
escribir una historia de perfilase un carácter de ese tipo y trasladarlo
a la sociedad española. Y por otro lado, se me ocurrió una segunda
trama cuyo argumento tenía un trasfondo paradójico: la historia de
una persona que contrata a un asesino a sueldo para que acabe con su
propia vida.
Al tiempo que
daba vueltas sobre cuál de las dos continuaría en primer lugar, comencé
a documentarme sobre una novela que iba a haber sido o con el tiempo
llegará a ser, la continuación de El hombre que mató
a Durruti. Esa —la continuación de la saga— es una opción
que, sin entrar en mis planes más inmediatos, nunca he terminado por
descartar. Durante este proceso cayó en mis manos una serie de documentos
que hablaban de curiosas leyendas sobre el subsuelo de Madrid y sobre
algunos secretos subterráneos que la ciudad albergaba. Por otra parte
y también de forma casual, por aquella época leí algo sobre un grupo
de empresarios y grandes coleccionistas madrileños que disponían de
una vasta colección artística y que, ante los tumultuosos tiempos
de la Guerra Civil, se plantearon la posibilidad de esconder sus obras
de arte para que éstas no fuesen saqueadas. Al final no pudieron hacerlo
y, hasta donde tengo entendido, sus colecciones terminaron por desaparecer.
Con todos estos
ingredientes, con todo ello sobre la mesa a un mismo tiempo, me di cuenta
que todas las piezas parecían encajar perfectamente en una misma y
única historia. Y es a partir de ahí cuando empiezo a pensar en una
única trama que aglutine todos los elementos de los que dispongo Esa
fue la génesis de El Documento Saldaña.
A título anecdótico:
el primer capítulo del libro, donde asesinan a Sara Bianchi, es el
primer capítulo de la historia del asesino en serie. El segundo capítulo,
donde Araujo se entrevista con Miguel Cortés, es el primero de la novela
donde una persona contrata al asesino de sí mismo. De hecho Cortés
iba a ser ese asesino.
BSE: En
esta novela propone literariamente, por primera vez que yo sepa, Madrid
como un tablero de juego para una novela de misterio de puzzle,
con pistas históricas... ¿Cómo lo planteaste?
PDP: También
hasta donde me consta a mí, es la primera vez. En este caso, se trata
de un recurso meditado y consciente. Todas mis novelas se ambientan
en Madrid (El hombre que mató a Durruti y Muñecas tras
el cristal
también lo hacen). Me cuesta ambientar o situar mis historias en un
contexto que no sea Madrid. Esta circunstancia deriva de mi amor hacia
la ciudad. Soy madrileño por nacimiento y por devoción. A mí, de
esta ciudad, me encanta todo lo que es capaz evocar, toda su historia,
todo el acervo cultural que arrastra consigo... Es una ciudad fascinante
de la que me gusta disfrutar siempre que tengo ocasión. Uno de mis
mayores placeres consiste en venirme un domingo por la mañana —vivo
en las afueras— y pasear con tranquilidad por el Madrid de los Austrias.
Para mí, Madrid es un punto de referencia porque es un contexto que
me llena. Con El documento Saldaña me plantee hacer un homenaje
a Madrid porque consideraba que la ciudad siempre ha sido empleada como
escenario, como telón de fondo de muchas historias que no incluyen
a la ciudad en la propia trama si no que la usan como sustrato. Existen
novelas muy buenas en ese sentido, como la última que he leído, Niños de tiza de David Torres, que es buenísima,
pero para la que Madrid es un aspecto tangencial de la historia. Nadie
se había preocupado de tratar Madrid, dándole el protagonismo merecido.
Y a la hora de plantearme la historia sobre la búsqueda de un tesoro,
¿Qué mejor sitio que Madrid? Y ahí comienza una ardua labor de documentación
sobre los emplazamientos, las pistas, los detalles, la historia, la
arquitectura... La mayoría de los datos que se aportan en El Documento
Saldaña no sólo son verosímiles sino que son reales. Pérez-Reverte
explicaba muy bien ese tipo de técnica: coger un cuadro y agitar el
marco dejando el cuadro en su lugar. Como digo, todos los datos son
reales. El autentico trabajo de orfebrería consistió en engarzarlos
a mi antojo para crear la joya que deseaba.
BSE:
Otro de los puntos fuertes de la novela es su protagonista Miguel Cortés,
que por sus características, más propias de la novela negra, parece
"desubicado" en una trama como
ésta de thriller histórico, con puzzle de pistas, pero que
luego encaja perfectamente.
PDP: En efecto,
Miguel Cortés, para determinados sucesos que surgen en la historia,
aparenta estar fuera de contexto. Hay aspectos de esta historia que,
en principio, le quedan grandes, que se encuentran fuera de su órbita.
De ahí que requiera de un contrapunto como Lola Álvarez, con el que
construir el tándem perfecto que supla sus aparentes carencias, sobre
todo en el ámbito cultural. Cortés tiene el empuje y la presencia
necesaria para resolver cualquier situación peliaguda, físicamente
peligrosa. Este aspecto resulta evidente desde el principio de la historia.
Por ese motivo se le encarga que encuentre un documento sin necesidad
de explicarle nada sobre él. Es tratado como mera mano de obra no
cualificada porque ese es su cometido. Pero no es su autentica personalidad,
sólo la máscara bajo la que se ampara. Miguel Cortés tiene un bagaje
vital peculiar, que además se muestra de una forma bastante precisa
al final, en el episodio epílogo donde tiene esa charla filosófica
con su antagonista, Vassiliev y donde éste le viene a demostrar que
son básicamente dos caras de la misma moneda. Ese tipo de caracteres
da a la historia un juego de luces y sombras muy peculiar y permite
jugar de una forma bastante amplia con la ambigüedad moral de los personajes.
BSE:
¿Cortés continuará su vida literaria?
PDP: Es algo
que me preguntan bastante a menudo. Creo que, finalmente, he terminado
por construir un personaje atractivo para el lector, lo cual es un orgullo.
Y siempre suelo dar la misma respuesta a esa pregunta: durante un año
y medio he estado conviviendo con Cortés y he terminado por cogerle
cariño. No se trata de la típica tontería que suele sacar a relucir
el autor diciendo “yo duermo con el personaje” y tal. No
es eso. Pero sí terminas conviviendo con sus glorias y sus miserias
durante muchos meses y aprendes a conocerlo y a apreciarlo. Termina
formando parte de tu vida. Yo he quedado muy satisfecho de mi relación
con mi personaje así que, en efecto, no me importaría retomarlo en
un futuro. Lo que tengo muy claro es que no quiero convertirlo en una
franquicia. Recurriré a él en el mismo momento en el que tenga en
mente una novela en la que Cortés encaje como un guante. No antes.
BSE: En
ese teórico caso, ¿será un thriller como
El Documento Saldaña o algo más cercano a la novela negra?
PDP: Sería
una novela más negra, no tan cercana al canon de la novela de aventuras.
Una trama menos espectacular, más centrada en el ámbito personal de
sus protagonistas.
BSE: Hay
muchos guiños e influencias en este libro...
PDP: En el
fondo no hay influencias de ningún autor en concreto, pero sí de diversas
fuentes: géneros literarios, cultura audiovisual, el cine... Me gusta
fijarme en aquellas novelas que disfruto leyendo y que me parecen brillantemente
escritas como, por ejemplo, las novelas de Preston
y Child. Y luego,
más que influencias, están los recursos típicos del género: capítulos
cortos, acción continuada, violencia... En cualquier caso, trato de
permitirme las menores licencias literarias posibles. Si hay algo que
defiendo en una novela es la verosimilitud extrema en la historia. Un
ejemplo. El otro día me pillaron un guiño curioso en El Documento
Saldaña. Cuando los protagonistas se dirigen a la parroquia de
San Martín y allí se les remite al párroco de la misma, este es nombrado
como Don Ubaldo. Éste ni siquiera es un personaje secundario. No aparece
mencionado nada más que esa única vez, pero el guiño es que el cura
de esa parroquia se llama realmente así. Son guiños poco trascendentes
y muy difíciles de captar, pero me gusta establecer ese tipo de juegos
con el lector. Y comprobar cómo algunos llegan a descubrirlos. El libro
está plagado de muchos más.
BSE: Eres
un autor con tres novelas en tu haber, y ya la tercera es en Planeta
y como una apuesta... ¿Cómo te sientes?
PDP: Raro.
En este mundillo literario, en el que somos casi siempre los mismos
—al menos en Madrid—, al final, te acabas reuniendo con gente afín
y contrastas opiniones con unos y con otros. Echas la vista atrás y
terminas por darte cuenta de que, habiendo comenzado en el 2003 a escribir
con cierta constancia, ya cuentas con tres novelas publicadas y una
de ellas traducida al inglés. Eso me hace ser consciente de que soy
un privilegiado. Y, como te digo, me hace sentirme raro. O soy muy bueno
o tengo mucha suerte y esa tesitura te lleva a sentirte un poco inseguro
porque no sabes a cuál de las dos cartas quedarte. Pero aún sintiéndome
raro, la sensación resulta muy placentera porque, poco a poco, compruebas
que se van cumpliendo los objetivos que te marcaste cuando empezaste
esta aventura.
BSE: Y a
partir de ahora ¿han cambiado tus metas como escritor?
PDP: En parte,
sí. Mis objetivos siempre habían sido publicar y que la gente me leyese.
Eso se va cumpliendo. Lo que realmente cambia son los objetivos colaterales.
En un principio, nunca me plantee hacer de la literatura mi única ocupación.
Ahora, gracias a la situación por la que estoy pasando, me lo estoy
empezando a plantear. Es muy probable que, de seguir así las cosas,
termine por ser así. Suena muy tópico, pero yo lo que quería era
escribir historias que no veía en ningún lado y lograr que la gente
las leyera. Esa meta no ha cambiado, pero ya se está cumpliendo. Ahora
debo buscar nuevas metas, nuevos contextos.
BSE:
¿Cómo valoras el género negro en España?
PDP: Lo veo
muy sano. En general, no sólo ciñéndose a los autores españoles.
Creo que pasa por un momento emergente. La valoración del género negro
es tradicionalmente cíclica y ahora se encuentra en un repunte tras
una época baja. Está ganando auténtico peso y presencia en la literatura
actual. En el ámbito nacional hay autores muy buenos que están encaminando
sus pasos hacia la novela negra aceptándola como un género digno de
respeto. O gente que se aproxima al género porque está habitualmente
entre sus lecturas. Hay valores emergentes muy buenos como David Torres,
Alejandro M. Gallo, Jerónimo Tristante, que con su genial saga de Víctor
Ros ha creado un Sherlock Holmes patrio...
BSE:
¿Qué recomiendas a la gente que quiere comenzar su carrera literaria?
PDP: Que escriban.
Que escriban mucho, que escriban todos los días, que escriban siempre
que puedan. Se trata de puro ejercicio, de ejercitar un músculo, literario,
pero un músculo. Ese es mi principal consejo. Y que no abandonen. El
mundo editorial es muy lento, es un dinosaurio que avanza muy despacio.
Así que los mejores consejos que puedo ofrecer son constancia y paciencia.
Desde un punto de vista más prosaico, yo les aconsejaría que, por
encima de todo, trataran de hacerse con los servicios de un agente literario
si desean publicar en unas condiciones dignas. El agente literario no
es más que un profesional cuyo mayor patrimonio son sus contactos y
estos le permiten llamar a una serie de puertas que a ti, como escritor,
por norma, te están vedadas. El escritor no tiene esos contactos ni
tiene porqué tenerlos. Normalmente, se dedica a escribir. Ese y no
otro debe ser su cometido.
BSE:
Recomiéndanos una obra y un autor.
PDP: Algo que recomiendo siempre, particularmente a los aficionados al género negro son las obras completas de Sherlock Holmes, de Conan Doyle. Para mí es un autentico referente, el de un maestro. Yo suelo releerlas cada tres o cuatro años porque siempre encuentro algo nuevo.
Esta entrevista fue originalmente publicada en Best Seller Español.
Tags: documento saldaña, pedro de paz, planeta, madrid, thriller
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